domingo. 16.06.2024

Pedro José Zacarías Sánchez-Carrascosa nació, el 5 de Noviembre de 1823 , en la localidad de Manzanares, hijo de Pedro José y Vicenta, siendo hijo del farmacéutico de la localidad. Perteneciente a una familia de posición acomodada fue enviado a Madrid, cuando tenía 10 años, a casa de su abuelo materno, José Carrión, para que realizara sus correspondientes estudios.

Realizó el bachillerato, y para continuar con la tradición familiar inició sus estudios de farmacia en el Colegio de San Fernando para cursar los estudios de farmacia. Sin embargo, cuando tenía 17 años abandona momentáneamente sus estudios regresando a Manzanares debido a una sucesión de dos episodios trágicos: el fallecimiento de su abuelo y, poco después, el de su padre.

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En Manzanares siguió preparando “por libre” su licenciatura, trabajando en la farmacia familiar, que acabaría siendo regentada por José Antonio Merino.

Durante 14 años vivió en Manzanares donde era conocido popularmente como “Perico el Boticario”.

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Una vez tramitados todos los temas referentes a la herencia familiar. Pedro José se trasladó a Madrid estableciendo una farmacia en la calle Jacometrezo 32. Desde el inicio la botica tuvo gran éxito, con una amplia clientela, lo que le permitió cultivar sus aficiones y relacionadas con emprender nuevos objetivos del saber. Así se matriculó en la Universidad Central, licenciándose en Teología, y posteriormente en Derecho Civil y Canónico.

En un gran giro vital, Pedro José Sánchez-Carrascosa decide ordenarse Sacerdote y, siguiendo los pasos de su maestro, Don Francisco Landeira y Sevilla, que había sido nombrado Obispo de Cartagena, se marcha a esta localidad levantina para estudiar la carrera eclesiástica siendo nombrado Provisor de la Diócesis, y recibiendo los cargos de Fiscal eclesiástico, Provisor y Vicario General. 

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Poco después, renuncia a estos cargos e ingresa en la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri (los “filipenses”), en Sevilla, aportando como dote su gran patrimonio tras vender la farmacia de Madrid.

Pedro José fue un gran orador y, tras la epidemia de cólera de 1864, recibe la Cruz de Beneficencia a título personal de la propia Reina Isabel II, tras organizar el hospital de la congregación frente a la epidemia con gran eficacia.

En 1868, la orden de los filipenses se disuelve y Pedro José decide volver a Manzanares con su madre. En la localidad manchega estaría 1875 cuando es invitado a predicar en la novena de la Concepción en Madrid y, se establece nuevamente en la capital.

Mantiene una estrecha amistad con Cánovas del Castillo, quien quiere concederle el puesto de confesor del joven Rey Alfonso XII, cargo para el que no fue elegido. Sin embargo, las continuas insistencias de Cánovas ante las altas esferas eclesiásticas consiguieron que su amigo fuese nombrado Obispo de Ávila. Como contrapartida, Pedro José Carrascosa debía presentarse a las elecciones como Senador en las Cortes que habían de redactar la Constitución de 1876.

El Obispo Carrascosa no llegaría la diócesis abulense hasta el 15 de marzo de 1876, meses después de su nombramiento, tras recibir numerosos homenajes por tierras manchegas. Y cumpliendo con el encargo de Cánovas, resultó elegido como Senador por Ávila. En el momento de redactar la Constitución, presentó un discurso defendiendo la tolerancia práctica de los no católicos. Pero su intervención fue interpretada como un claro apoyo al gobierno. Toda la prensa liberal difundió elogios y felicitaciones a Carrascosa, presentándole como un tipo perfecto de moderación frente a todo el episcopado intransigente.

El Obispo de Ávila comenzó una visita pastoral a todos los pueblos de su diócesis, desplazándose a caballo, donde confirmaba, confesaba, visitaba enfermos, recibía a las autoridades y a los vecinos, repartía limosna… en unas ceremonias que incluían largos sermones-

 A finales de 1877, deja la diócesis para desplazarse a Manzanares, debido a la mala salud de su madre, que finalmente fallece.

En abril de 1878, retoma su actividad pastoral en la diócesis abulense a retomar la visita pastoral. Una vez concluida la misma, viaja a Roma para entregar personalmente al Papa León XIII un informe minucioso sobre esta diócesis. Desde entonces, hasta en cinco ocasiones visitó a este Papa.

De regreso a Ávila, acompañó al Rey Alfonso XII en sus viajes por la provincia. Cae gravemente enfermo, trasladándose a Madrid para recuperarse, aunque su ausencia en su diócesis se convertiría en casi definitiva.

El Nuncio Juan Calttani, en un informe sobre la salud del Obispo Carrascosa indicaba que había perdido la cabeza, daba señales de enajenamiento mental y estaba terriblemente preocupado por haber llegado a obispo sin tener mérito y sin instrucción eclesiástica, sintiendo la conducta que tuvo en las Cortes cuando se aprobó la ley sobre tolerancia de cultos, al mismo tiempo que se resentía del desprecio del clero y los fieles de la diócesis.

Llegó rechazar la cruz pectoral, el anillo, las ropas moradas y se quejaba de lo mucho que le pesaba la mitra. La enfermedad del Obispo se llevó en secreto, a pesar de todas las opiniones y comentarios que suscitó.

Los médicos, a modo de tratamiento le recomendaban viajar, cambiar de lugar para olvidar las preocupaciones.

A finales de 1881 y durante el siguiente año, Carrascosa viajará a Barcelona, Lérida, París, Londres, donde fue huésped de los Cardenales Manning y Newman durante varios meses, ayudándoles en sus predicaciones y componiendo versos.

En Amberes (Bélgica) asistió al Cardenal Deschamps. De camino a París, fue llamado por la Reina Isabel II para confiarle la delicada gestión de reconciliarle con su marido, el Rey consorte Francisco.

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Instando por altos cargos de la Curia, e incluso a petición del propio Papa, Pedro José Sánchez-Carrascosa firma su renuncia el 15 de noviembre de 1881 en Roma.

Sus últimos años de vida los pasó en su Manzanares natal, donde ayudó al cura de la comarca en sus actividades pastorales. Allí, con el título honorífico de Obispo de Zoara, murió el 6 de julio de 1896 y a petición propia fue enterrado en la Iglesia Parroquial de Manzanares.

En sus últimos años en Manzanares asistió a un milagro de la Virgen María. Este suceso ocurrió cuando, bajo la intercesión de Nuestra Señora la Virgen de la Paz, Patrona de la vecina localidad de Villarta de San Juan, sanó de una gravísima enfermedad la hija mayor del ayudante de Obras Públicas y acaudalado propietario de Manzanares, Don Vicente Criado y Muñoz.

La enferma, de nombre Dolores, estaba desahuciada de los facultativos, pero Don Pedro Romero, anciano de la localidad manzanareña ofreció a la Virgen una función religiosa si sanaba a la joven. Dolores recobró y se restableció totalmente. Unos días después el Excelentísimo  Obispo de Zoara dio fe del milagro y por este suceso se celebraron diferentes actos religiosos en agradecimiento a la intervención divina. Así, el Obispo Carrascosa encabezó una espectacular procesión y acto seguido celebró  una solemne Misa Mayor en la que predicó un brillante sermón que versó sobre la gratitud cristiana, beneficios que reporta y medios de alcanzarla.


 

FUENTES: 

https://masquemurallas.com/2018/09/16/pedro-jose-sanchez-carrascosa-carrion/

http://www.campodemontiel.es/index.php?view=article&catid=73:off-topic-el-mundo-exterior&id=206:carta-abierta-al-obispo-de-ciudad-real&tmpl=component&print=1&page=

https://www.todocoleccion.net/manuscritos-antiguos/1877-carta-obispo-avila-pedro-jose-sanchez-carrascosa-carrion~x42847863

https://josemunozvillaharta.blog/2017/02/16/1887-un-fausto-suceso-una-curacion-por-intercesion-de-la-virgen-de-la-paz/

http://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-perico-el-boticario-X0213932414617233

http://www.senado.es/web/conocersenado/senadohistoria/senado18341923/senadores/fichasenador/index.html?id1=586

Archivo Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de Manzanares.

- Libro de Defunciones (1895-1991), f. 47-v.

-  Libro de Bautismos (1821-1825), f. 150.

PERSONAJES Y LUGARES: Pedro José Zacarías Sánchez-Carrascosa Carrión