Como es habitual, el segundo día del triduo a Santiago estuvo dedicado a los jóvenes y a los peregrinos solaneros que, a lo largo del último año, han realizado cualquiera de los caminos que llevan al sepulcro del Apóstol en Compostela. Ellos fueron los encargados de participar en los diferentes momentos de la celebración de la Eucaristía. Desde la introducción a las lecturas, así como la presentación de las ofrendas antes de la consagración.
En este día las ofrendas presentadas al oficiante fueron un bordón de peregrino, en los que se apoyan todos los que realizan el camino hasta la catedral compostelana. También fue presentada una credencial, de las que se van sellando a todos los peregrinos en su recorrido hacia Santiago, presentando además el pan y el vino para la consagración.
Ofició la Eucaristía el párroco de Santa Catalina, Benjamín Rey, quien en la homilía aludió a la juventud y su búsqueda de nuevos valores. Al respecto puso como ejemplo a los jugadores de la selección española de fútbol y su brillante campeonato del mundo, como ejemplo de unidad y esfuerzo.
Acompañó con la interpretación de diferentes composiciones el coro de la Iglesia de Santa María y al igual que el resto de los días antes de la celebración de la misa, era rezado el rosario.
Al concluir la celebración fueron varios los asistentes que presentaron sus credenciales ante la imagen de Santiago Apóstol.
