El presidente de la cooperativa Santiago Apóstol, José Ángel Serrano, ha manifestado su valoración positiva ante la posible instalación de una planta de biometano en el término municipal de Tomelloso, a unos 15 kilómetros del casco urbano. Serrano realizó estas manifestaciones en el marco de una reunión con el alcalde, Javier Navarro, dentro de una ronda de consultas impulsada por el Ayuntamiento para recabar la opinión del sector empresarial sobre esta iniciativa.
El presidente destacó especialmente la oportunidad que representa el proyecto para la valorización de los subproductos agrícolas de la zona. “Desde la cooperativa conocemos de primera mano la iniciativa, porque la empresa promotora se ha puesto en contacto con nosotros interesándose por adquirir estos subproductos. Poder transformarlos en biometano no solo aporta una salida rentable, sino que permite cerrar el ciclo de nuestros propios residuos de manera sostenible”, señaló.
Serrano subrayó que la planta encaja perfectamente en un modelo de economía circular, ya que, además de generar energía renovable, produciría abonos ecológicos certificados a partir de los propios subproductos. “Esto supone un doble beneficio para el sector agrícola: aprovechamos nuestros restos vegetales y vinazas para generar energía limpia y, al mismo tiempo, obtenemos fertilizantes de calidad, certificados, respetuosos con el medio ambiente y aptos para nuestros cultivos”, añadió.
Por su parte, el presidente de ASAJA Tomelloso, Emilio Cepeda, y el alcalde de la ciudad, Javier Navarro, mantuvieron recientemente una reunión de trabajo para analizar la posible implantación de una planta de biometano en el término municipal de Tomelloso, situada a unos 15 kilómetros del casco urbano. Durante el encuentro, celebrado en el Ayuntamiento, Cepeda trasladó el beneplácito de ASAJA a esta posibilidad, destacando su carácter innovador y su capacidad para generar beneficios directos para los agricultores y para el conjunto de la localidad.
El presidente de la organización agraria subrayó que esta planta permitirá valorizar los subproductos agrícolas y agroindustriales —como vinazas o restos vegetales— que actualmente suponen un coste de gestión para muchas explotaciones, convirtiéndolos en una fuente de energía limpia y renovable. “El biometano es un gas verde, con huella de carbono negativa, que se produce a partir de lo que hoy consideramos residuos. Es un ejemplo claro de economía circular aplicada al campo”, señaló Cepeda.
Asimismo, resaltó que el proceso de biometanización genera fertilizantes orgánicos ecológicos certificados, lo que abrirá nuevas oportunidades para los agricultores de Tomelloso y su comarca, al ofrecerles alternativas sostenibles frente a los abonos químicos tradicionales, contribuyendo además a mejorar la calidad del suelo y a reducir la contaminación por nitratos.
