Nieves Fernández Rodríguez: "Hay que jugar con los libros desde que nacemos"

Nieves Fernández Rodríguez, con sus tres obras publicadas en 2025 (Foto: Ayer&hoy)
Nacida en Almagro aunque afincada en Ciudad Real desde su juventud, Nieves Fernández Rodríguez es una de nuestras escritoras más reconocidas y prolíficas. Con más de 40 publicaciones, entre poesía, narrativa, teatro y relatos, Fernández Rodríguez (utiliza los dos dos apellidos ya que existe otra autora con su nombre y primer apellido) nos habla de sus inquietudes, de la afición por la lectura entre los jóvenes de hoy en día, y de sus últimas tres obras publicadas en 2025: El pañuelo de yerbas y otras yerbas, Un trébol rojo y El azafrán de Garbancito. 

Pregunta.- ¿Cuándo comienza tu idilio con la escritura?

Respuesta.- Como casi todo el mundo que ama escribir. En la adolescencia escribo poemas que voy guardando. Pero la mecha que enciende la llama fue un profesor de Almagro, ya fallecido, al que le gustaba cómo escribía. Él me animó a hacer algo más que escribir sólo para mí. 

Decidí presentarme a algún certamen por la radio y me premiaron. Después pasé a la fase nacional y me concedieron otro galardón en Segovia, y a partir de ahí me entra el gusanillo. Y también la necesidad de formarme, estudio Lengua, Literatura... Empiezo a colaborar en el diario Lanza, en 1991 accedo a La Tribuna para hacer reportajes, aunque advertí que no era periodista, le tengo muchísimo respeto al periodismo de carrera. Llevo ya 23 años como columnista. 

Seguidamente, me contrataron en la Concejalía de Infancia para hacer animación a la lectura y coordinar el curso de dibujo y pintura infantil en el Museo López Villaseñor o Casa de Hernán Pérez del Pulgar. Ese trabajo me permitía preparar mi primera obra Poemas de recreo y mochila, el que más se ha dado a conocer en la provincia. Fueron dos años maravillosos, en un aula junto al balcón de la casa, con cien alumnos en total, de 2 a 16 años.  

Con la publicación de mi primer libro en 1994, llegaron algunos reconocimientos y desde entonces, ha sido un no parar.  

P.- ¿Cuántas obras tienes publicadas?

R.- Más de 40, fundamentalmente poesía, relato, cuento, teatro... de todo tipo de género. No me atrevo con la novela para adultos, infantil y juvenil sí, pero aquella la tengo un poco atravesada. Tengo que reconocer que he hecho algún que otro intento, aunque no acaba saliendo como a mí me gusta. 

Para mí, el mejor premio es la publicación de una de mis obras

P.- ¿Y cuántos premios has recibido?

R.- Ahora no tengo demasiados, he tenido una época en la que tenía muchísimos y llegué a contar ciento y pico. En la actualidad, el tema de los galardones está diferente a mi juicio, o somos muchos para repartir o yo tampoco me presento tanto como antes. Para mí, el mejor premio es la publicación de una obra.

P.- En este año que está a punto de acabar has publicado tres obras, cada una de un género totalmente diferente. ¿cuál fue la primera de ellas?

R.- El primero fue El pañuelo de yerbas y otras yerbas en febrero. Se presentó en la residencia de Santo Tomás de Villanueva, con autores del Grupo Guadiana que dramatizaron alguno de los relatos. El hilo conductor de esta obra no sería lo meramente festivo o tradicional como pudiera parecer por el título, aparecen los armaos, la Navidad, la Semana Santa, pero me inspiro en otros hechos que me han sucedido personalmente. El pañuelo de yerbas y otras yerbas es el cuarto libro de relatos que tengo publicado.  

La autora almagreña, en las instalaciones de Ayer&hoy

El segundo que he publicado en 2025 ha sido Un trébol colorado. Se trata de un cuento ecológico para proteger y respetar la naturaleza. En la obra se denuncia el estado del mundo, como un basurero, y de ese abono surge un trébol de la suerte mágico que además es rojo. En la primera parte, se narran los viajes de cada una de las hojas y, en la segunda parte, para niños más mayores, se cuenta cómo el trébol cae en manos de un chico pobre y desvalido al que le cambia la vida mágicamente. El trébol rojo acaba entre las páginas de un libro, incitando al lector niño a que acuda a librerías y bibliotecas en busca de la suerte.  

Este cuento está escrito en versión española, inglesa y ucraniana. No se ha hecho a propósito del conflicto bélico Ucrania-Rusia, ya que Un trébol colorado lo empecé a crear hace más de 10 años y contiene cuentos de la pandemia de la Covid-19 y otras historias. Tengo un amigo ucraniano traductor al que le lancé la posibilidad de hacerlo y lo hizo, pero lo guardé en un cajón, hasta que se publicó. Lo cierto es que Un trébol colorado no ha tenido una presentación oficial, aunque ha estado en varias ferias del libro de la provincia como Ciudad Real, Argamasilla de Calatrava, Calzada o Puertollano. Y la traducción inglesa se debe a mi editor, otro valiente como yo, que mantuvo contactos con una academia de idiomas la cual le había hecho traducciones para otras obras. 

Jamás me atreveré a hacer un texto con ayuda de la IA, defiendo la creatividad

Por último, en la Casa de Castilla-La Mancha, en la Gran Vía de Madrid, presenté el 22 de octubre El azafrán de Garbancito. Esta poesía infantil está basada en el cuento de Garbancito, en la tradición popular y en mi propia experiencia de infancia y primera adolescencia, pues yo hacía la recogida y monda de la rosa del azafrán. En Almagro, mi pueblo natal, se ha perdido tanto el cultivo como la tradición, pero otros pueblos, como Consuegra o Madridejos, de Toledo, lo mantienen. La Denominación de Origen Protegida 'Azafrán de la Mancha' está potenciando el producto y lo merece totalmente, es un producto de gran calidad que conlleva mucho esfuerzo. En cuanto al libro, algunos profesores de esas localidades toledanas ya me han pedido que presente el libro a sus alumnos.

Las ilustraciones de esta publicación las he elaborado con inteligencia artificial, por primera vez en mi carrera. Jamás me atreveré a hacer un texto con ayuda de la IA, defiendo la creatividad, pero fui probando, investigando y varios de los dibujos que aparecen en el cuento aluden a referencias históricas como el mono azul o niño que apareció en una cornisa griega como el primer testimonio de recogida del azafrán, o Lady Gaga que utilizó el azafrán como ingrediente en la elaboración de uno de sus perfumes. También incluyo en el libro varias adivinanzas, dibujos para colorear y actividades de animación a la lectura. 

P.- Nuestros niños y jóvenes, ¿continúan leyendo en una época tan tecnológica como la actual?

R.- Las estadísticas revelan que los mejores lectores son los niños y jóvenes, por lo que quiero confiar en que es así. En mi opinión, somos los padres, profesores y bibliotecarios, educadores, adultos en definitiva, los que tenemos la máxima responsabilidad de fomentar la lectura en el niño. No juegan a favor nuestro actitudes como la de dejar el móvil al niño si está nervioso o se aburre, también se le puede poner en sus manos un libro. 

Es cierto que no podemos evitar la tecnología, ¿quién puede?, de hecho aún existe el dilema de si móvil sí o móvil no en colegios y recintos infantiles o juveniles. Algunos países están regresando al papel, a la escritura y al dibujo, limitando el uso de pantallas. 

El libro debe estar en manos del niño al mismo tiempo que la tecnología

Personalmente, opino que hay que convivir con la tecnología, sabiendo adoptar las normas generales adecuadas a cada edad. Como educadora, yo no puedo retirarle el móvil a un adulto. Debemos saber discernir entre libertad y libertinaje, sobre todo la libertad y responsabilidad que conlleva del uso de la pantalla, también los menores, aunque no es nada fácil de llevar a cabo. Pero cuando el niño o adolescente abre un libro, sucede la magia. También ayuda que los adultos inciten a la lectura. Recientemente, una señora me compró el libro de El azafrán de Garbancito para su nieto Juan de 9 meses y me pidió que se lo dedicara. Le dije que quizá no fuera para él con tan corta edad. Entonces, me enseñó imágenes de una guardería con niños de apenas un año de vida que estaban repasando y jugando con los libros. Y es cierto, hay títulos que están preparados para jugar con ellos, anti-vertidos o golpes. Creo que hay que empezar a jugar con el libro desde el principio, debe estar al mismo tiempo que la tecnología.

La de hoy en día es una edad generacional más complicada, pero hay que intentar darles la mejor creatividad. Si a los niños se les ofrece, se les cuenta bien y tienen un mínimo de tranquilidad, serán lectores para siempre. Con mis dos nietos he ensayado la canción de Garbancito en varias ocasiones. Cierto día acudí a un acto con ellos y les animé a que la cantaran y se la sabían. Esos momentos no han sido en vano. 

Con la última obra, el poemario infantil 'El azafrán de Garbancito'

P.- ¿Cuántos libros has vendido a lo largo de tu trayectoria literaria?

R.- No lo sé, es difícil saberlo. Una vez que sale publicado, ya no es mío. Solo te digo que Cuentos Animados, material para educadores, o Caperucita Roja de la Mancha, se ha movido mucho, incluso entre opositores, y gustó muchísimo; de éste último se hicieron 8.000 ejemplares.

De algunas de mis obras, como las tres publicadas en Ecuador y México hace bastantes años, me siguen llegando beneficios. Además, las incluyen en el plan lector, algo tremendamente positivo. Seleccionan seis o siete títulos que mantienen durante varios cursos realizando varias ediciones. Como Mandy, algo pasa en el desván en México, o Tres trillizas tridimensionales, publicado antes de las famosas trillizas catalanas. Lo cierto es que son encantadores, aunque no me conocen personalmente, porque no he viajado a Latinoamérica. 

Aquí en España hay compras de libros para colegios y bibliotecas escolares que no acaban de funcionar todo lo bien que deberían, al igual que los actos literarios infantiles, la respuesta no es masiva.  

P.- ¿Tu próximo proyecto?

R.- No lo sé. Por ahora estoy como jurado en algunos premios de teatro, de poesía y sigo presentando libros, como El pañuelo de yerbas y otras yerbas. Pero mis obras, como los hijos, a veces me necesitan. En alguna ocasión, gente que está opositando me pide alguna publicación que no encuentra para incorporarlo a su trabajo y se lo regalo. En realidad, no me separo nunca de ellos aunque los haya escrito hace 20 años.