martes. 05.03.2024

Juan Ignacio Pulido Serrano, doctor en Historia y Filosofía por la Universidad de Alcalá de Henares, ha sido este año el erudito interviniente en la Jornada Avilista que, en su octava edición ya, de nuevo organizada por la Hermandad de los Santos, ha seguido sumando interesantes datos a la biografía del doctor de la Iglesia universal natural de Almodóvar del Campo.

‘Conectados: Juan de Ávila y los marginados’ era el título de la ponencia que ofreció en la tarde del pasado sábado 21 de octubre en el templo parroquial de esta población ciudadrealeña, con la asistencia de un centenar largo de personas, algunas llegadas de otras poblaciones, con especial referencia a tres de quienes fueron ponentes de estas jornadas divulgativas en su día, Dolores Rincón, Julio Varas y José Manuel Seijas.

La sesión fue introducida por el párroco anfitrión, Juan Carlos Torres y por la presidenta de la Hermandad de los Santos Juan de Ávila y Juan Bautista de la Concepción, Isabel Fernández, subrayando del invitado su interés por la condición conversa del linaje del propio Juan de Ávila, como exponente de su humanismo reformista, o en la particular sensibilidad del santo por el problema morisco, entre otras cuestiones.

Pulido Serrano, que más allá de su condición de profesor dijo sentirse, junto a su familia “un poco como peregrino también por la acogida que hemos tenido” en Almodóvar del Campo, hilvanó su intervención en torno a tres grandes grupos de marginados que fueron coetáneos de Juan de Ávila y a los cuales dirigió también su prédica y acción social: descendientes de judíos bautizados, musulmanes bautizados y pobres.

Colectividades que tenían en común ser “gentes sin estima social, no eran estimados por sus compatriotas, digamos, por sus conterráneos, por aquellos que vivían junto a ellos” y que despertaron para el sacerdote almodovareño “un interés muy vivo, mucho, más de lo que muchas veces se ha dicho, se ha pensado e, incluso, se ha imaginado”, aseveró el historiador.

Del primer grupo formaba parte el propio Juan de Ávila, por cuanto era descendiente de conversos judíos, algo que en la época ponía a estas personas “en una categoría de cristianos, digamos, inferior, frente a aquellos otros que tenían una categoría superior, que eran los que procedían de los bautizados en tiempos inmemoriales” y esa situación de señalamiento social lo reflejaría, de manera crítica, ya en su obra ‘Audi Filia’.

“Es una voz que entra radicalmente a criticar ese concepto vertebral que divide a la sociedad de entonces entre cristianos viejos y cristianos nuevos”, afirmó Pulido Serrano, quien expuso que para el maestro Ávila “la única genealogía válida es la espiritual, la que vincula a todos los bautizados con Cristo, y solo así los hombres podrán encaminarse hacia la paz, la armonía y el encuentro amistoso de unos con otros”.

A todas las personas, de condición conversa heredada por la que eran perseguidos, les entregaba “consolación”, en tanto que para sus perseguidores promovía “amonestación”, siendo “tan apasionado y tan directo” en este sentido que, en opinión de este historiador, bien puedo influir también ello en ser llevado a la cárcel por la Inquisición en la localidad de Écija en el año 1530.

Por otro lado, Juan de Ávila también “se interesó mucho por el problema morisco y se aplicó a crear fórmulas para sostener una atención a la población morisca tan numerosa y que necesitaba ser asimilada por la sociedad mayoritaria”, expuso, concretando que para ello. el hoy doctor de la Iglesia. formó entre sus discípulos “equipos de misioneros” para llevar a estas comunidades el Evangelio y facilitar el trasiego iniciado al bautizarse.

Así sumaba también medios emanados de “su prodigiosa mente” a los esfuerzos que en este sentido quería realizar el Arzobispado de Granada, en lo que fueron los prolegómenos a la guerra de las Alpujarras, cuando todavía “había una idea clara de la posibilidad de asimilar a todos aquellos moriscos, por muchos que fueran”, enfatizó.

“Sabemos que Juan de Ávila tenía en su cabeza la idea de que, para mejorar a una sociedad, para cambiarla, para transformarla, para reformarla, era imprescindible fijar la atención en los más pequeños”, significó Juan Ignacio Pulido, aludiendo en este sentido a su faceta de formador y fundador de colegios y la Universidad de Baeza, instrumentos docentes con que cambiar también mentalidades como la relativa a los moriscos.

Y en cuanto a gentes sin recursos, en una pobreza “inmensa” aquel siglo XVI, momento de la historia en el que “se produjo un cambio en la percepción de los pobres”, pasando a ser vistos “como una amenaza para los individuos, una lacra que amenazaba a todos y que había que combatir” contextualizó el ponente, apostilló que fue ahí cuando nació la idea de que la atención a estas personas debían darla los poderes públicos.

Tema del que Juan de Ávila, como se explicitó en la charla, no quiso dejar al margen a la Iglesia, aportando reflexiones que luego se debatirían en el Concilio de Trento, pero que en aquella España ya dejó muestras de practicidad cercana como la que realizó, por ejemplo en Madrid, la Hermandad de la Misericordia del Barrio de San Martín, nacida al influjo de esas tesis avilistas sobre la atención caritativa y cristiana a los pobres.

“Lo que Juan de Ávila estaba proponiendo era el sistema de Cáritas que existe hoy, porque más o menos es esa existencia parroquial a pie de calle, participada por los fieles parroquianos, dirigida por los sacerdotes de la parroquia y todos apoyados por los obispos en sus diócesis”, dijo Pulido en reseña de otros historiadores que ya habían reflexionado sobre el papel del santo almodovareño en su implicación por la pobreza.

Palabras del párroco de Almodóvar del Campo

A la ponencia asistieron, además de público en general, autoridades municipales del equipo de Gobierno, entre ellos el propio alcalde, José Lozano; otros responsables de la Hermandad de los Santos; y voluntariado del programa de nueva evangelización VOCATIO, que desde la Parroquia de Almodóvar del Campo ofrece a miles de personas una experiencia única de peregrinación tras los pasos de Juan de Ávila en esta su localidad natal.

Juan Carlos Torres apuntaba que los once años transcurridos desde la proclamación del Doctorado del santo almodovareño, “nos permiten mirar hacia atrás con gratitud a Dios por el camino recorrido” y, sobre todo, “mirar al futuro con renovada ilusión”, significando que “juntos hemos sido capaces de poner a Almodóvar en el mapa avilista de España” como “lugar teológico y místico de la experiencia de su búsqueda vocacional”.

No en vano, recordaba el sacerdote párroco sobre san Juan de Ávila, que fue aquella andadura vital hasta la que cantó su primera misa, “una etapa constitutiva en su biografía espiritual que supuso un momento fundante para su futura misión, en la que recibió por anticipado de su amigo Jesús, la semilla espiritual que después iría fecundando su profusa vida pastoral, dando unos frutos que llegan hasta nuestros días”.

Acerca del ponente

Doctor en Filosofía e Historia y profesor titular de la Universidad de Alcalá de Henares, Juan Ignacio Pulido Serrano es además en dicha institución académica, director de su Instituto Universitario de Investigación en Estudios Medievales y del Siglo de Oro ‘Miguel de Cervantes’.

Tiene en su haber numerosísimos y muy variados proyectos de investigación de investigación, relacionados con el problema converso, la tolerancia religiosa, la historia cultural y literaria en el Occidente europeo durante la Edad Media y la Edad Moderna, edición e interpretación de textos, etcétera.

Y son también innumerables sus publicaciones, entre libros, artículos para revistas, reseñas, comunicaciones, ponencias en congresos, tesis, colaboraciones o trabajos colectivos, entre ellos ‘Juan de Ávila, vnicvs et mvltiplex. Una visión multidisciplinar’, La Inquisición Española, breve historia de una institución’, ‘Injurias a Cristo. Religión, política y antijudaísmo en el siglo XVII’, o ‘Judíos y moriscos. Herejes’.

La VIII Jornada Avilista profundiza en el trato de San Juan de Ávila a colectividades...